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Trece días para arreglar a papá: Mi primera publicación ilustrada

Trece días para arreglar a papá

¡Mi primera publicación ilustrada ya está aquí! Y es gracias a la confianza de Mariché Gómez, directora de Ediciones Diquesí, y al maravilloso relato de la escritora Chiki Fabregat. Se trata de un libro de narrativa ilustrada infantil titulado Trece días para arreglar a papá, en el que he colaborado como ilustradora de portada y páginas interiores.

Trece días para arreglar a papá - Portada

Trece días para arreglar a papá – Portada

Cuando leí por primera vez Trece días para arreglar a papá supe que era el proyecto que estaba esperando para dar mis primeros pasos en la ilustración editorial. Conecté con la historia desde el primer momento y pude trabajar con libertad para mostrar el mundo que imaginé a través del relato.

Me sentí identificada con varios de los personajes. Sobre todo con Zir, el de cristal.

Trece días para arreglar a papá - Ilustración - Lud y sus pájaros

Trece días para arreglar a papá – Ilustración interior – Lud y sus pájaros

Sentí una fascinación, que no soy capaz de explicar, por Lud y sus pájaros.

Trece días para arreglar a papá - Ilustración - Pájaro de Lud

Trece días para arreglar a papá – Ilustración – Pájaro de Lud

Y la amistad entre Zir y Jaya me atrapó sin que pudiera evitarlo.

Trece días para arreglar a papá - Ilustración - Zir y Jaya en el bosque

Trece días para arreglar a papá – Ilustración – Zir y Jaya en el bosque

En este libro encontraréis una aventura en otro mundo paralelo al nuestro, donde viven los de cristal.  Con unos personajes llenos de ganas de luchar por sus deseos y enfrentarse a sus miedos. Estaréis acompañados de pájaros durante el camino. Y deberéis tener cuidado con las mariposas.

Y tú, amigo lector, ¿te atreves a compartir este viaje con Zir, Jaya y Lud por el otro lado?

Trece días para arreglar a papá - Libro

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No dudes en ir a buscar esta maravillosa historia en tu librería más cercana.

De técnica, tinta e Inktober 2019

Llega el mes de octubre y, con él, los pinceles, la tinta y el Inktober.

El Inktober es ese reto artístico creado por el artista Mr. Jake Parker que tiene tanto éxito en Instagram.

Consiste en crear una imagen gráfica al día durante los treinta y un días que tiene el mes con la técnica de la tinta, y subirla a las redes para compartirlo con la comunidad.

Cada año son más los seguidores que se suman al reto, incrementando así su popularidad.

Y, claro, todos acabamos buscando motivos para sumarnos. Pues bien, si os apetece quedaros a que os cuente los míos para sí hacerlo, bienvenidos a este post.

Primero os voy a contar mi particular historia con este reto.

Descubrí el Inktober hace ya, por lo menos, unos siete u ocho años. Y seguro que fue gracias a que algún amigo artista me lo comentó. Yo, por entonces, ya hacía mis primeros intentos con tinta.

De hecho, si me remonto a mi juventud, creo que después del lápiz vino el rotulador calibrado. Porque sí, mis influencias manga cuentan (¡y mucho!).

No me atreví, hasta varios años más tarde, a intentar sumarme al reto. Y digo intentar porque para mí un dibujo al día suponía un compromiso que no era capaz de cumplir, y me generaba estrés.

¡Claro! Tanto artista que sigo y que hace un trabajo bárbaro, con unos dibujos acabadísimos y con un nivel increíble, y yo que sentía que mis intentos eran una porquería (sigo sintiéndolo así…) y que no valía la pena si quiera intentarlo.

Pero el caso es que a mí me gusta mucho el medio y las posibilidades que tiene: desde los rotuladores calibrados que te dan una precisión y un control en el dibujo; la plumilla y el gustito por esa fricción con el grano de papel; los pinceles de precisión; hasta las aguadas de tinta y los efectos que producen con agua y lejía, incluso la mezcla con acuarela líquida.

Recuerdo con cariño el día en que en clase de dibujo, cuando mi profesor me veía frustrada por algún motivo, me cambiaba los lápices y acrílicos por tinta, plumilla y pinceles y me dejaba abierto un gran libro sobre árboles del mundo para que me inspirasen. De repente, todo era disfrute y calma.

Más tarde vino el primer reto al que decidí sumarme. Fue en 2015. Debí de hacer unos cinco dibujos, no más. Y, pensé: “No vuelvo a hacerlo, porque no soy capaz de seguir el ritmo y mucho menos de terminarlo.”

Pero volvía a llegar el año siguiente y aquello era como un imán, a la vez que un torbellino de sensaciones, de disfrute y frustración al mismo tiempo.

Empecé a ver cómo mucha gente convertía el reto en un proyecto personal y cómo yo no encontraba mi manera de afrontarlo. Decidí que para mí el Inktober sería dedicarme a la experimentación y a disfrutar, sin parame demasiado a pensar el contexto.

En 2017 completé el reto, o, tal y como yo lo afronté, fui consistente y casi todos los días seguí sin abandonarlo. Y, lo más importante para mí: subí tanto los dibujos que me gustaban como los que no. Porque creí que de verdad la competitividad me estaba frenando y ver tanto dibujo bueno me dejaba paralizada.

Unos meses más tarde me apunté a los cursos online que tiene en Schoolism un artista al que habré mencionado en más de una ocasión (y no me cansaré de hacerlo): Nathan Fowkes.

Nathan tiene una aproximación a la tinta muy concreto: como pequeños y rápidos estudios de valores en composición y diseño de sus dibujos de concepto que me aportó lo que necesitaba:

Un tiempo de ejecución limitado, una aproximación gráfica más suelta y despreocupada, y un formato y tamaño muy conveniente tanto para llevarlo encima y aplicarlo en cualquier lugar, como de ejecución práctica a incorporar como hábito en mi rutina y proceso de trabajo.

En 2018 apliqué esta aproximación a mis bocetos e hice un poco de todo. Lo podéis ver en mi entrada de blog Reto Artístico Inktober 2018.

Este año, ha sido esta la aproximación que he utilizado de nuevo para realizar una colección de paisajes con árboles en mis bocetos de tinta para el Inktober 2019. Además, este año también he compartido tanto en mi feed como mis stories de Instagram vídeos con el proceso de trabajo, y que todavía podéis ver en: Instagram de Ale Díaz Bouza

Os muestro aquí algunos de los resultados.

Para mí ha sido una experiencia fantástica, porque he conseguido hacer un total de 25 bocetos en tinta, con lo que mi compromiso va aumentando.

La consistencia en este tipo de bocetos me ayudan en el proceso de creación de ambientes, de diferentes texturas, niveles de contraste y composición. Además, creo que el volver a mancharse las manos y jugar con el medio es una experiencia que ayuda a desconectar de otros tipos de trabajo.

Lo más importante para mí ha sido haber disfrutado del proceso. Y no sentir que, por no haber podido hacer los 31 dibujos ha sido un fracaso. Todo lo contrario.

De hecho, el mismo Jake Parker este año tuvo que recordar que las metas de este reto son las que se pone uno mismo y no la competición con los demás. Lo bueno es dejarse contagiar de la inspiración que aportan los compañeros y admirados artistas.

Además, el ser consistente con este tipo de bocetos me está ayudando mucho en mis proyectos profesionales y personales, algo que seguramente os explicaré en una próxima entrada de mi blog.

Hasta pronto!

Reto artístico Inktober 2018

Este mes pasado el frío y el mal tiempo de otoño han llegado un poco más tarde de lo que habíamos esperado. Lo que nunca llega tarde en octubre, desde hace ya unos años, es el Inktober. Muchos de vosotros ya habréis oído hablar de este reto artístico creado por el dibujante Mr. Jake Parker. ¿Cómo? ¿Que aún no sabes lo que es el Inktober? ¿No sabes cuál es la premisa del reto? Muy fácil de explicar: se basa en crear imágenes con tinta (en inglés “ink”) durante el mes de octubre (“october”). Inktober! Suena bien, ¿verdad? Pues para los amantes de este material gráfico este reto se convierte en una iniciativa buenísima para cada año volver a mancharse las manos, la ropa y el lugar de trabajo en general con todos los materiales que (cada vez son más) nos proponen tanto desde la página web de Mr. Parker como algunas tiendas de bellas artes de referencia: como La Madriguera Shop.

alediazbouza inktober 2018 cuadernos de bocetos paisaje

Dentro de las reglas oficiales de participación hay modalidades diferentes. Una de ellas es simplemente hacer algún dibujo durante el mes, subirlo a las redes y etiquetarlo con los hashtags #inktober2018 #inktober. Y hacerlo tantas veces como número de obras crees en esta técnica tan versátil. Hacer esto una vez a la semana también es otra de las modalidades, y muy práctica para los profesionales o aficionados que carecen de tiempo pero les encanta unirse al reto. Luego está la que más difícil me parece a mí, que es la de hacer un dibujo a tinta todos los días en base a la lista oficial que propone Jake Parker. Os dejo por aquí el enlace a su web, donde podéis encontrar las bases, explicaciones y propuestas del reto de este año.

Llevaba años queriendo hacer el Inktober todos y cada uno de los 31 días que tiene el mes pero lo que siempre me pasa es que la lista oficial nunca me acaba de motivar para meterme de lleno en ella. ¿Quién sabe? Quizás algún año me anime, que no será por interés.

El caso es que nunca lo había conseguido de esta manera, pues tan pronto como comenzaba encontraba miles de excusas para no continuarlo. Seguro que os suenan algunas: no tengo tiempo, voy a poner una lavadora, ostras qué tarde es y llego tarde ya a no sé dónde, (mirando a gente en redes sociales) pero esta gente tan buena de dónde ha salido? A su lado mis tintas son una auténtica m*****! Alguna de ellas os suena ¿verdad? Las premisas nunca fueron demasiado tentadoras para mí, ni suficientes para mis excusas. Nunca, hasta este año. Os cuento por qué.

alediazbouza inktober 2018 WIP fotogramas

Seguir este reto supone constancia, dedicación y seguir unas reglas que no siempre son las mejores para cada uno. Pero me dije ¿para qué están las reglas sino para romperlas? Lo que me engancha de este reto es el objetivo de ser constante con el ritmo de trabajo y convertirlo en una rutina. Así que me dije, lo voy a hacer a mi manera y voy a adaptarlo a mis necesidades.

Llevo haciendo desde primavera algunos de los cursos que ofrece Schoolism en su web (si no conocéis esta plataforma de cursos online os recomiendo mucho que le echéis un vistazo). Actualmente estoy muy enganchada a los cuatro cursos que tiene, a quien considero mi actual maestro (Jedi), el artista conceptual Nathan Fowkes. Desde el principio recomienda una constancia en todo lo que enseña y, en especial, el copiar de nuestros artistas referentes con un objetivo muy concreto: alcanzar la simplicidad en el esquema compositivo y aprender de él. De lo simple, lo directo. Valores y estructura de composición. Todos los días, al menos hacer algo así con diferentes técnicas, tanto en blanco y negro como en color. Para mí, ha sido la excusa perfecta para incorporar estos deberes en mi rutina artística y a la vez comprometerme con el Inktober.

alediazbouza inktober 2018 WIP Hogwarts castillo boceto

Como material artístico, la tinta es un material que puede darte una satisfacción hermosa o crearte una gran frustración, porque no es un medio que permita demasiadas correcciones. Además, dependiendo de las tintas que uses, se pueden conseguir unas gamas de degradados muy interesantes y, claro está, no es lo mismo trabajar con tinta soluble al agua como con la que es permanente. El año pasado combiné muchas tintas diferentes todo cuanto quise y salieron resultados muy interesantes. Este año busqué la experimentación con los materiales que utiliza mi profesor, no tanto como por seguir su proceso de trabajo (que también) si no como una limitación creativa. Utilicé el pincel de tinta negra soluble y el de carga de agua de Pentel.

alediazbouza inktober 2018 WIP Hogwarts castillo tinta

Casi todos los días repetía el mismo proceso: hacía un pequeño boceto esquemático en un cuaderno de estudios para tener claro el esquema básico que quería conseguir. El siguiente paso era preparar el papel (un formato muy pequeño y manejable) y con un lápiz rojo dibujar ese mismo esquema para el dibujo final. Al aplicar la tinta se puede llegar a unas texturas y unos efectos muy interesantes para recrear zonas de interés y tener otras partes de las composiciones más diluidas. El proceso de entintado es lo más disfrutable. Eso sí, lo más importante de todo es entender que lo que pintes con el pincel cargado de tinta será difícil de moldear a tu antojo. Todo lo demás es jugar con esta premisa.

alediazbouza inktober 2018 WIP castillo

Sin tener demasiado clara la temática que quería seguir me planteé algunos de los deberes de Nathan: copiar del natural, de fotogramas de películas, de cuadros o de cualquier imagen que nos resulte interesante para luego dar el paso hacia nuestras propias composiciones y echar mano de nuestra propia imaginación.

Mis temas elegidos:

Películas: Harry Potter y Animales Fantásticos.

alediazbouza inktober 2018 Harry Potter Animales Fantásticos

Copias de fotogramas de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban

alediazbouza inktober 2018 Harry Potter fotogramas

alediazbouza inktober 2018 Harry Potter fotogramas 2

Algunos estudios de castillos, incluido Hogwarts

alediazbouza inktober 2018 hogwarts castillo

Sitios que conozco, que me interesan o que veo en mi día a día.

alediazbouza inktober 2018 naturaleza y sitios familiares

Composiciones esquemáticas.

alediazbouza inktober 2018 composiciones imaginadas

Y para rematar con un concepto que me interesa mucho, y más en fechas del Samaín: bosques, brujas, druidas y hogueras.

alediazbouza inktober 2018 Samain Bosque Brujas

Algunos de estos bocetos originales me han gustado mucho en su resultado final y otros, espero, me podrán servir como conceptos para futuras exploraciones con otros medios.

Así que después de todo este mes puedo decir que estoy muy contenta de haber cumplido por fin el compromiso de hacer una composición al día con tinta. Algo que por otra parte espero poder seguir manteniendo en mi rutina artística diaria. Espero conseguirlo, pues para mí el Inktober no se ha acabado.

Y espero que para vosotros tampoco.